Usan jaulas de hierro para las ventoleras del ímpetu

Eres el poder oculto de todo cuanto crece curvo y espiral, Ensoñación, desde abajo, lo negro y lo verde y lo rosáceo.
Una magia roja y calurosa nace de tus fauces.
Eres anónima y múltiple como el porvenir, como el deseo que se eterniza en su acto deliberativo.
La pluralidad que se enciende y combate contra la unidad y lo inmóvil. Tu hogar es el espacio, la calle transitada por los olvidos peatonales.
Eres una violencia hermosa y de ojos limpios.

Pero llevas tanto tiempo tomando asiento entre los pastos milenarios y el enjambre de sensaciones populares.
Te he visto enflaquecer azulosa y rectilínea, fuiste el desangramiento lateral de tu espacio íntimo.
Has cavado refugios en la arena, en el asfalto, hogares de piedra y cansancio, cada vez más parecidos al féretro de una generación que no ha muerto pero que duerme bajo tierra.
Permitiste que el Individuo Equinoccial del Miedo arrasara con pueblos y bosques, con mares que fueron quemados. Floreció el dinero ahí donde antes florecían doncellas desnudas y canciones.
A tu espalda yacen continentes calcinados en la deshonra.
El vacío se ha vuelto ley.

¿Dónde te escondes, mujer infinita? ¿Cuál es tu lugar indefinido?
Muéstrame tu cuerpo invertido, tu ascendencia divina de carne, tu historia necesaria. Tu sexo que es el aire y la biosfera jugando y saltando a escondidas del calendario.
TE ESCONDES. Huyes de tu destino liberado. Sabes que todo debe arder, que seremos todos la ceniza total. La realidad es insostenible pero te escondes.
Yo soy tú y aquí me tienes, en esta mansión de verbos corporales y de escenas terminales. HAN SECUESTRADO A LA METAFÍSICA, se han robado el instinto tempestuoso de las multitudes, la voluntad de todos ha caído en tierra de nadie. LA POLICÍA ESTÁ EN TODAS PARTES. ¿Por qué debemos ocupar sólo nuestro sitio en circunstancias tan desfavorables? Nos hemos quedado con los bichos y las migajas de un pan austero e insípido llamado ESPERANZA.
Ahora estamos sólo tú y yo, Calamidad y Plétora, Escasez e Hipérbole, Desastre y Mundo. El canto de la Humanidad, el canto humano de la Humareda es falso, pero se repite incesantemente, da vueltas e insiste, “LO SOMOS TODO” pero mienten día a día:
Nosotros seguimos en este silencio, en esta potencia, en este número inabarcable y magnitud monstruosa. La realidad nos pertenece casi por definición.

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