2do comunicado de Vitrina Dystópica: Lo femenino está bajo ataque

Domingo 22 de mayo de 2016.

Segundo comunicado de Vitrina Dystópica. La realidad no es capitalista.

Si como primer diagnóstico declaramos que habitamos la distopía, hoy debemos aseverar que lo femenino está bajo ataque.

Pero no sólo ese femenino cristalizado en el signo vagina, en maternidades y en binomios monógamos heterosexistas. Lo femenino también es directamente vulnerada en todas las alitas rotas que no calzaron con los estándares imposibles de la masculinidad testosterónica. Ese pedacito de reconocimiento, esa tibia petición de inclusión iluminada por la bandera multicolor en La Moneda. Lo femenino es aquí considerado como la construcción que posibilita la violencia misma de género, como exterior constitutivo del delirio patriarcal, como los resabios de la hegemonía productiva, el desborde de la normalización de los cuerpos.

Lo femenino está bajo ataque.

Y esta semana fuimos remecidos con la actualización de los alcances del patriarcado: cría machistas y te sacarán los ojos. Pero es que la brutal agresión a Nabila Rifo no se trata de un caso aislado, o de un acto disparatado realizado por un sujeto en particular. Mauricio Ortega, hijo sano del patriarcado, decidió que ella le pertenecía: su cuerpo, su vida. No podría ser de otro modo, de otro modo que ser, donde lo femenino existe en función de ellos, de Él, donde mi sexo es reproducción y mi afecto satisfacción de tu privacidad.

Lo femenino está bajo ataque.

Si a duras penas algunos medios declararon el ataque de Nabila como un intento de femicidio, el caso de Litzi Odalis Parrales, apuñalada el 20 de mayo en Santiago, apenas logró ser cubierta como un homicidio. Y es que la transfobia patente en la resistencia a visibilizar el ataque a una mujer trans, ecuatoriana, la otra de la otra, encarnación de la vulnerabilidad de una feminidad no reconocida, sólo confirma que no todas las vidas merecen ser vividas, y no todas las muertes merecen ser lloradas.

Lo femenino está bajo ataque, y múltiples esfuerzos se están desplegando para hacerle frente. Pero no nos engañemos: no basta con ser mujer. No toda exclusión es desobediencia, y la furia de la vagina dentada no la porta todo cuerpo vulnerado. La disidencia, el feminismo, son apuestas políticas radicales.

No basta con ser oprimida: muchas formas hay de oprimir. No olvidemos que fue una mujer la que protagonizó el acto más públicamente racista de la semana.

De ahí la importancia de rescatar “La Otra Marcha”, ese tránsito rebelde del feminismo fleto y disidente, alternativa a la homosexualidad higienizada del MOVILH e Iguales, que se para desde la otra vereda, la vereda de las otras, todas las que no pudieron entrar en el reino de los cuerpos inteligibles, que quedaron marginadas del orden público del deseo.

Nos resistimos a perder de vista los productos del delirio ciego de omnipotencia que es el patriarcado. Por eso, Nabila y Litzi, esta canción es para ustedes.

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