De la potencia poética – Conversación con la poeta Elvira Hernández

(Vitrina Dystópica en colaboración con Colectivo Baruch)

Proposición XXVIII [del experimento radial nº28]
La potencia de la poesía es siempre colectiva. Lo que un pueblo puede no es otra cosa que la creación inventiva de la que sus componentes son capaces, en miras a la libertad y en atención a las ideas adecuadas que de ella se creen.

Demostración: La poesía es un acto de afirmación de la vida, y la vida es la experiencia real de un pueblo en virtud de su emancipación, es decir, del acrecentamiento de su potencia vital colectiva. La comunidad es la vida común que componen los individuos, siempre en la movilización de un conflicto, en un tiempo y un territorio. Pueblo ha sido el nombre con que han llamado a la comunidad que a su vez se conserva y se acrecienta. Si no sabemos lo que puede un cuerpo, tampoco sabemos lo que puede un pueblo, pues sabemos por la Ética [demostrada según el orden geométrico, del amigo Spinoza] que no existe en la naturaleza algo así como un cuerpo solo o aislado.

Escolio: Si la poesía es creación, entonces es una intensificación de la potencia de obrar, por cuanto se realiza en el acto inventivo en tanto tal, más allá de la palabra o de cualquier formato asociado al arte, en consideración que éste ha sido separado de la vida [como lo ha demostrado el amigo Debord] y secuestrado por las fuerzas inmovilizadoras del capital. Siguiendo con la demostración precedente, no existe tampoco la figura emancipadora del intelectual individual, sino que la poesía se realiza a través de una inteligencia colectiva, que es el uso ético, político y estratégico de las ideas adecuadas en la multiplicidad de fuerzas que componen un pueblo.

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