“Moverse de manera estratégica. Utilizando entonces los elementos normativos que tiene ese espacio público, por el que todos transitamos como cuerpos dóciles, inanimados, indiferenciados.”

Conversación de Vitrina Dystópica con Yeguada latinoamericana

Paradigma nº 001 – Año II – 2018 – Jueves 8 de MARZO
Radio Eterogenia

Vitrina Dystópica: Estamos acá en un nuevo programa de Vitrina Dystópica. La realidad no es capitalista, transmitiendo a través de Radio La Central. Este es un programa especial, está saliendo con la colaboración de Paradigma, a través de Radio Eterogenia.
Podemos empezar el programa contextualizando, quizás ustedes pueden contarnos. Es difícil hablar de la categoría de lo performático ¿qué es lo que articula la acción en la calle? Nombrar que esta acción se realizó el 16 de enero, cuando estuvo el Papa acá[1]. Si pueden hacer una pequeña presentación de ustedes y contarnos también cómo confabularon la intervención.

Yeguada latinoamericana: Esta acción nace con una acción anterior a la de banda de guerra donde fuimos especialmente a buscar a los pacos para poder relacionarnos con ellos, de cierto modo confrontarlos, y ahí aparece por primera vez en el espacio público la figura de la yegua-bestia, incorporando la prótesis de la cola para intervenir la forma humana. En la primera intervención como Yeguada éramos cinco mujeres, acompañadas de dos más en el registro fotográfico y una más en registro de video.

Esa primera intervención fue durante la marcha del orgullo de ser tú misma/tú mismo/tú misme, que fue el 1º de julio[2]. La idea era -pensando que no hay nada que celebrar- no ir a un carnaval, tomando en cuenta el contexto legislativo en relación a la ley de identidad de género y antidiscriminatoria frente a la comunidad LGBTI por ejemplo. Dentro del festejo queríamos tener diálogo con los pacos que eran pocos porque iban más que a reprimir a observar el espectáculo. Creo que no tenían miedo de que pudiera ocurrir algún desorden. Entonces a eso fuimos nosotras, a buscarlos a ellos.  Estuvimos en eso durante toda la marcha y fueron tres veces las que los interpelamos. La primera fue afuera del monumento de carabineros. Ahí había un grupo, un piquete, con escudo y todo su uniforme de GOPE (Grupo de operaciones policiales especiales). Llegamos al frente de ellos haciendo contacto visual y paradas frente a ellos hicimos que quedaran en un espacio de visibilización donde se quedaron siendo observados por la multitud. Entonces nos desviaban la mirada, y estuvimos así, sosteniéndoselas por un momento, que fue tenso. No sabían cómo reaccionar y para hacerlo debían seguir un protocolo institucional, esperando la orden de un superior. Entonces nosotras también fuimos viendo los tiempos en que se podía sostener la acción para no llegar a la represión violenta por parte de ellos hacia nosotras. Por eso la estrategia de no ir a gritarles garabatos, insultos, sino que vamos en silencio y priorizando la ejecución de la acción, con posición de ataque y  ese contacto visual que sensibiliza fue una mejor forma de interpelarlos esa vez.

Vitrina Dystópica: Ese juego que hacen con las fuerzas del orden, pero que lo ocupan dentro de la performance a mí siempre me llamó mucho la atención. Y no sé si podrían describir un poco cómo lo piensan, cómo se formuló, cómo se gestó esa idea. Porque también ocupan el uniforme con un color, el verde institucional, que también lo nombran en el manifiesto y en el fondo hacen un juego con eso que me parece muy interesante, respecto al uso de las propias fuerzas del orden, digamos, en la performance.

Yeguada latinoamericana: Vinculándolo a la pregunta inicial sobre qué articula esta acción precisamente en la calle, efectivamente es moverse de manera estratégica. Utilizando entonces los elementos normativos que tiene ese espacio público, por el que todos, todas y todes transitamos como cuerpos dóciles, inanimados, indiferenciados. La búsqueda es subvertir ese espacio, esa escena, a partir de los mismos elementos que constituyen la sociedad y ese trayecto en la sociedad o en el terreno de lo público. Y resulta bien paradójico, porque cuando toca confrontar a los carabineros, ellos se vuelven impotentes en la medida en que no saben cómo accionar. Conversábamos en La Moneda[3], cuando estábamos ahí nosotras con las coronas, los carabineros llegaron y decían “Pero ¿qué es esto? ¿Qué hacemos? ¿Cómo tenemos que proceder? ¿Es violencia? ¿Es una obra artística? ¿Qué es?”

Y ahora con esta intervención en Plaza de Armas, en el Centro Cívico de la Catedral de Santiago, en el contexto de la visita del Papa, con esa multitud que había, se entendió que esa multitud también iba a coger de cierta manera un trayecto, un tránsito. Y la música también generaba una atmósfera que permitía expandir el espacio.  Los carabineros no tuvieron otra que escoltar, y eso fue súper paradójico y relevante para la acción.

Yeguada latinoamericana: Partimos con esa acción del 1º de julio y después surge por el contexto y por la visita del Papa y el repudio que nos generaba esa visita. Como urgencia pensamos que teníamos que volver a confrontar. Entonces ir al lugar donde faltaban un par de horas para que el Papa llegara a hacer la misa masiva nos hizo hacer surgir nuevamente el movimiento de la Yeguada. Y también esta serie de acciones que no todas son como Yeguada, sino que otras son dirigidas al tema de la violencia sexual y de género, abuso, violación, femicidio. Por eso también esos trabajos anteriores con calzones abajo y con las coronas fúnebres, con todos los implementos y materialidad que se usan realmente en nuestro rito de muerte tradicionalmente occidental, por lo que activan memoria colectiva en quienes presencian.

Vitrina Dystópica: Hay un sentido estratégico en general de lo que han planteado, como de usar los elementos del espacio público que generalmente están ahí puestos para, también lo dicen en el manifiesto, conducirnos, controlarnos, para producir ciertos cuerpos dóciles. Y también a partir de eso hay una cuestión que también me parece muy interesante con la propia Yeguada, que es tomar esos elementos y mezclarlos con una especie de devenir animal, de esa transformación animal y que en esa mezcla se produce algo que parece ser muy potente también. Y para seguir conversando nada más, me gustaría, si pudieran referirse a ese complemento de la Yeguada en específico, de lo animal, pero de la Yeguada en específico, porque también en el manifiesto está la historia de las yeguas que vienen en el proceso de colonización y que forma parte también de un proceso de extracción de recursos, de extracción de vida, colonización en general. Ese uso de la animalidad.

Yeguada latinoamericana: Sí, utilizamos la prótesis cola para intervenir nuestro cuerpo, o, mejor dicho, nuestras cuerpas (para enardecer a los policías del lenguaje). Para resignificar el término de yegua. Su carga peyorativa y la utilización como insulto. Nos reapropiamos del insulto y de la figura de la yegua para encarnar nosotras una mutación, bestia y volvernos máquinas de guerra contra las fuerzas opresoras, sin miedo a la autoridad, ya sea el Papa Francisco, fuerzas armadas, el presidente y quien sea. Criticando su utilización como armas. Y la agresividad a la que quedan expuestos y expuestas las equinas en las protestas, manifestaciones y en instancias represivas donde les necesitan para amedrentar.

Sobre la logística, las acciones siempre la tienen. Realizamos observaciones días antes de los lugares que serán intervenidos, son lugares elegidos por razones también simbólicas y en relación al discurso de cada acción. Hay estrategias diferentes en cada una de las acciones, también mucha atención y escucha con el entorno, ya que hay decisiones que se deben tomar en el momento mismo en que las acciones acontecen, hay opciones que tenemos previstas, poniéndonos en el caso de distintas posibles situaciones que podrían suceder.

Yeguada latinoamericana: Yo creo que igual es importante ver cómo la yegua además de su utilización para la reproducción y carga pasa a ser tecnología militar y, como lo dice el manifiesto[4], esta tecnología militar no es ajena a nuestra contemporaneidad, ya que se utilizó durante el proceso histórico de colonización en Latinoamérica y hasta la fecha por parte de carabineros de Chile. Perpetuando la esclavitud, explotación y uso de estas especies, sin excluir a perros y perras “policiales”.

Vitrina Dystópica: Sí, una cosita quiero decir. Me parece que además es vital este pensamiento estratégico en general para los movimientos de izquierda. Creo que nos hace mucha falta una logística más clara, y me parece muy interesante que sea a partir de los elementos “del enemigo”, para decirlo de alguna manera. Que uno arma una estrategia, porque además pone en evidencia la relación entre arma y herramienta que siempre está ahí: un cuchillo puede servir simplemente para cortar la carne o puede servir para asesinar a alguien. Y todo depende de cómo se inscriben en la estrategia. Y eso tiene que ver con una lectura, con un mapeo, con una capacidad de hacer mapas en movimiento. La idea de que hay “plan B” y todo eso…

Vitrina Dystópica: Sí, reforzar lo que están diciendo a partir de esta operación estratégica interesante también como el lugar de lo indeterminable que parece el registro de lo performático. Porque también hacen una operación de desmontar ciertas políticas de representación donde emerge un cuerpo que es un cuerpo normado, pero que se estalla en la calle. Entonces ahí es interesante esa experiencia. La gente no sabe bien qué es. O sea, ¿qué está pasando aquí? ¿es una manifestación? ¿es arte?

También quería hablar un poco del efecto del arte y lo político. Porque para mí es activismo también lo que veo en esto. No solamente una experiencia estética bajo las lógicas de lo artístico en el museo. Tampoco se puede hablar de categoría, por eso al principio también decía que cuando uno habla de performance ¿de qué estamos hablando? Es la típica pregunta. No es danza, no es teatro. Pareciera que convergen muchos elementos, entonces creo que justamente lo que estás diciendo tú sobre que aparece también lo estratégico, porque queda un espacio como en suspensión donde no sabemos bien cómo relacionarnos porque está en otros códigos, está como desplazado hacia otro tipo de ir digiriendo lo que va pasando en la calle.

Yeguada latinoamericana: Sí, yo comparto el comentario. Y sí, todo el rato esto es política. Es política en acción. Es claro que hay conocimiento, hay estudio. Hay un autor con el que trabajo hace bastante tiempo que dice que el conocimiento no está hecho para comprender, sino que está hecho para hacer tajos. Y eso mismo es lo que de alguna manera una hace con este tipo de acciones, intervenciones y propuestas: generar tajos en la racionalidad, en la norma, en el deber ser. Entonces, en ese sentido, ¿cómo llegar a la yegua? ¿por qué yegua? Tiene que ver precisamente con la acción política, por una parte. La mujer siempre ha estado relegada a lo privado, al terreno de lo privado. De a poco ha ido tomando más protagonismo en el espacio de lo público. En ese sentido, claro que es relevante que haya treinta mujeres en el espacio público, tomándose ese espacio, diciendo algo sin decirlo, diciéndolo de una manera distinta. Eso interpela al otro. El otro no va a tener respuesta.

También vemos una sociedad de la inmediatez. Siempre queremos respuestas, queremos verdades. Pero esto, me parece a mí, que va un poquito más allá de la verdad y de la mentira. Va más bien a la tensión o la crítica. Y la crítica, desde mi punto de vista, en la clave en que yo la leo, es el arte de no ser gobernado de tal o cual manera. Eso no significa que no hay gobierno nunca porque sí estamos gobernados cotidianamente: desde que veníamos desde nuestras casas hasta acá seguimos un cierto trayecto, seguimos ciertas normas, ciertos códigos, nos saludamos cuando nos vimos. Y, en ese sentido, el deconstruir ese deber ser mujer, esa mujer moldeada frente a los cánones estereotipados de la sociedad moderna, se subvierten precisamente en esta acción y entonces va emergiendo una otra cosa. Algo que puede aparecer más difuminado pero que recoge también lo primitivo, lo instintivo, el deseo. Poner a fluir el deseo. Que también está súper cosificado, súper heteronormado, etc.

Yeguada latinoamericana: Y también, cómo esos elementos se entrecruzan y dan cuerpo a algo significativo, hacen emerger discurso. Porque estos elementos convergen y hacen que el discurso sea político, estético, ético a la vez. Entonces hay diferentes maneras de ver esto según la experiencia de quien presencia e interpreta, puede ser visto desde diferentes disciplinas como performático, o como obra de arte, manifestación o teatro. Porque la mayoría acá somos actrices y dentro de esto hay elementos teatrales. Sin embargo, utilizamos ciertas herramientas de las artes escénicas, pero para hacer otra cosa nueva, irreverente y no fácil de categorizar. Una acción efímera, una experiencia irrepetible, porque ninguna acción es igual a la otra y sin un llamado previo como se invita a presenciar cualquier otro espectáculo, sino que acá es una experiencia que vivencia quien solo converge en ese instante con nosotras allí, ya que no consideramos esto un espectáculo.

Yeguada latinoamericana: Yo creo que igual es válido preguntarse qué es político dentro de este espacio público. La mirada es política. Es decir, que yo esté mirando fijamente a un paco (considerando además que es una figura de autoridad), y este decida esquivar la mirada o sostenerla, también es una decisión política en el plano público, donde podemos mirar y ser mirados. Entonces toda interacción que realicemos con un/a otre en el espacio público y además en el privado, será política.

Yeguada latinoamericana: Y las éticas de afecto y de amistad que tenemos nosotras cuando tenemos que ir a accionar. Porque a pesar de tener un montón de herramientas desde las artes escénicas que utilizamos, como dijimos anteriormente, por ejemplo: la tensión, la mirada periférica o también saber que estamos componiendo imagen y que tenemos que tener escucha grupal; esto pasa a ser una complicidad en la que todas tenemos que cuidarnos porque estamos desobedeciendo. Y esto se ha convertido en una invitación a la insurgencia a medida que se han ido incorporando más chicas, y se van invitando más.

 

Yeguada latinoamericana: Y nos transformamos todas. Es súper relevante eso que dices, porque en el mismo grupo todas somos distintas, y cuando una habla de su pensamiento, visión e ideales en cuanto a lo revolucionario, insurgente o sobre el feminismo, el capitalismo, etc. Al hacer trabajo de mesa y debatir entre nosotras acerca de nuestras posturas retroalimentándonos a través de estas conversaciones, nos hemos ido comprendiendo como una cuerpa colectiva, reconociendo lo primordial que es hoy colectivizar.

Cada una de nosotras después de las acciones es distinta. Y el otro que lo presencia también es distinto. Entonces es súper relevante lo micropolítico de estas acciones transformadoras, que es algo que hemos conversado en repetidas ocasiones. Pero nosotras consideramos que más bien la transformación pasa por lo micro, desde nuestros cotidianos, nuestras propias relaciones, nuestras formas de interactuar con el otro, de expresarnos, de sentir, de decir, criticar, vivir nuestros deseos y placeres.

Vitrina Dystópica: ¿Cómo sostener la mirada es político?

Vitrina Dystópica: Quería agarrar esa pregunta, principalmente porque desde que comenzaron con la conversación señalaron que parte importante de su acción de interrupción en las calles era generar un posicionamiento con capacidad de confrontar. Algo así como una especie de neutralización de las fuerzas políticas dentro de la fiesta, en este caso en la calle, cuando ya las reivindicaciones pasan a ser un festival donde caben todos en un registro muy homogéneo. Y poco situado. En ese sentido sostener la mirada pareciera ser que acentúa un posicionamiento, una confrontación o una disposición crítica como señalaste tú. Ahí ustedes enfrentan directamente a través de la mirada la otra mirada que sería la mirada de la policía. Y decimos que en la mirada de la policía entonces tendríamos algo así como la mirada de un aparato institucional que frente a la ironía del lenguaje corporal queda completamente confundido y al mismo tiempo se arranca de ahí. Sin embargo, dentro de una sociedad que está como saturada por las tecnologías de mirada aparecen otros actores policiacos, que no llevan directamente el uniforme policial con el cual ustedes ironizan, pero que sí llevan una especie de composición normativa y subjetiva que a través de otra tecnología que no es el uniforme sino que, por ejemplo, puede ser el celular, la opinología crítica que nosotros hoy también conocemos muy bien, que desde la red social o desde atrás de los biombos habla muchísimo. Y son capaces de justamente generar o tratar de tirar heridas, o tirar cortes en contra de estas acciones y que muchas veces tienen una preponderancia incluso hasta más fuerte y más violenta que la misma policía fáctica, y es la ciudadanía. Lo que les quería preguntar a propósito de esa pregunta que hiciste “¿cómo sostener la mirada es político?” es: ¿por qué sostener la mirada frente a ellos también? Pensando que justamente ya no es un aparato político-público, sino que es un aparato que podríamos decir que opera desde la dimensión de lo privado. Porque es desde una dimensión anónima pero velada por la ciudadanía que está en sus casas, como en otro registro. Quería invitarlas a hablar sobre esos otros policías, y la fuerza de sostener la mirada ahí.

Yeguada latinoamericana: Bueno, como dije anteriormente, también la mirada sensibiliza. Entonces a los pacos se les quiebra esa mirada y al mismo tiempo se sienten observados porque nosotras estamos creando foco con nuestra mirada al mirarles a ellos. Quedan ahí expuestos totalmente y todo el mundo está viendo qué es lo que van a hacer o cómo van a reaccionar. Y también queda en evidencia que necesitan recibir una orden de alguien más para poder hacer algo, porque eso es lo que pasa en esos momentos. Ellos necesitan la orden por radio, o comunicar lo que está pasando para que se les diga cómo proceder. Entonces también es eso lo que estábamos dejando en evidencia.

Yeguada latinoamericana: Creo que también es importante que esa mirada, que crea un foco, es contextual. O sea, la mirada que mira por sobre nuestra mirada va modificando todo el escenario y la acción. Es decir, cuando lo ponemos en un lugar que es carnavalesco, un lugar de celebración, de euforia y pasa que los estamos mirando, re-mirando, resignificando con esta mirada al instrumento policial, a la institución, al paco, aparece un cántico, o aparece alguien que canta “Qué perra mi amiga”.  O, de repente, cómo se reacciona a través de esa mirada. Es decir, cómo ese engorramiento, esa investidura policial de la esfera pública /privada de las personas o del público, como podríamos llamarlo, resitúa la acción. Cómo en la Catedral se modifica la Yeguada totalmente por un punto de vista que es el creyente, que es el que viene a ver al Papa, que es el que de alguna manera justifica su presencia en este país. Entonces, cómo podemos trabajar estratégicamente y cómo trabajamos también desde eso que es político, esos elementos a través de esa resignificación de la mirada.

Yeguada latinoamericana: Quiero aportar como distinciones conceptuales. Lo privado tendría que ver en términos históricos con ese lugar en el cual uno se desarrolla y que es necesario para poder acceder al terreno de lo público. Lo público no como el ejercicio de la política, de la libertad, y este es un elemento muy importante, la publicidad, ser visto. Cuando estamos en la calle, efectivamente somos vistos por todos o no, y también ahí hay un juego de miradas, en la cotidianidad de la calle. Si sostengo o no la mirada de ese otro. Si evito la mirada para no saludar a alguien que no quiero. Sin embargo, en la modernidad pareciera ser que esta línea entre lo público y lo privado se ha ido difuminando. Y aparece lo íntimo en el terreno de lo privado. Respecto de la mirada, lo que yo quiero rescatar es que hay un efecto en ese otro carabinero, ese otro cuerpo policial, ese otro cuerpo coercitivo, pero también hay un efecto en esa que está mirando y sosteniendo esa mirada. A nosotras muchas veces nos cuesta también sostener miradas, porque nos hemos educado, nos hemos formado corporalmente para estar constreñidas, para estar adentro, para no hablar mucho. Nos cuesta encontrar muchas veces las palabras y sostener una mirada es una acción totalmente potente en ese sentido. Sobre todo, por ejemplo, si alguna de nosotras ha sido vulnerada, ha sido abusada, ha sido sometida, ha sido oprimida. Sostener la mirada es una acción potente para esa sujeta que está accionando, así como para ese otro que está recibiendo y teniendo que responder. Porque es una interpelación también.

Yeguada latinoamericana: Y cómo se descifran al mismo tiempo esas miradas que van dando  pistas de que son miradas evasivas, miradas de frentón de un carabinero, mirando nuestros culos directamente, son miradas de hostigamiento, de cobardía también. Porque, por ejemplo, cuando hicimos la primera había carabineros que miraban para los lados. Simplemente se rehusaron a mirarnos. No tenían otra manera de recibir ese mensaje que no agresion fisica ( a pesar de estar en posicion de ataque). Pero siempre hubo la disposición de creer que algo más iba a pasar, incluso por parte de los espectadores, los que estaban ahí pensaban que algo más iba a pasar cuando no, era solamente observar, hacer contacto visual profundamente, con carga.

Yeguada latinoamericana: También nosotras estábamos diciendo con la mirada que no teníamos miedo. Invitando a dejar de tener miedo a esa autoridad, a ese cuerpo policial que está ahí en frente, no solo de nosotras, sino que de todes y siendo mirado por todes.

Vitrina Dystópica: Quería retomar un poco desde la pregunta por ese otro “paco” que son los ciudadanos muchas veces, pero para ponerla en otra dimensión. Porque hay una cuestión que también está en el manifiesto que me parece que es un escrito que deja muchas cosas que pensar, que reflexionar, que discutir, y que hacer, por supuesto. Es una parte que ha sido mencionada y que tiene que ver con el placer. Y lo quería poner en marco con respecto a esta ciudadanía, porque me gustaría que pudiéramos hablar de qué se está entendiendo por placer, a qué se refieren ustedes cuando dicen placer, en el marco de una sociedad que llama a gozar. Lo más claro y burdo que se me ocurre es el slogan de Visa, “la vida es ahora”. Que es “por favor anda a comprar algo para gozar”. Entonces hay una disputa ahí también, quizás, entre lo que se está entendiendo por gozar, por placer, que me gustaría que pudiéramos hablar.

Yeguada latinoamericana: Está puesto por reconocer un placer que ha sido negado. Ese placer que tú planteas es un placer capitalista. Es un placer moderno, muy moderno, neoliberal, chileno, que tiene sus particularidades. Y estamos bombardeados de sexualidad y esto no siempre ha sido así. Antes cuando ocurrían cosas tenías que ir con el cura para confesarte, ahora no tenemos esa figura porque hay una efervescencia de la sexualidad. Pero es como hablar de sexualidad sin sexualidad, en el fondo. Hablar de placer sin placer, o hablar de placer desde el lugar heteronormativo, que eso creo que es súper importante. En ese sentido la invitación también aquí, con las yeguas, es a explorar esa lubricidad que emerge en nuestras cuerpas también. Ese goce que no está en la penetración, o sí, también.

Yeguada latinoamericana: O no es solo vaginal, porque también es parte de la propuesta el incorporar la prótesis de la cola, en este caso colaless, también la estamos trabajando desde la cola plug anal. Que todavía no se publica, pero también viene con esa propuesta de experimentación, exploración anal entre nosotras también. Y parte del entrenamiento para la acción era indagar en qué es lo que ocurre con nuestra corporalidad al ponernos una cola.

Yeguada latinoamericana: ¿Qué pasa con la heteronormatividad cuando se incluye el ano dentro la conversación? Es decir, ¿qué sucede que cuando uno está enojado dice “puta, me pica hasta el ano?” ¿Qué sucede con esta cola que emerge como una prótesis con el concepto de placer, con el concepto también de qué es lo que se puede ver y qué es lo que no se puede ver? ¿Cómo se puede mirar? Sucede mucho dentro del tránsito, que llegamos a la posición de combate, porque es una posición donde nosotras efectivamente nos subimos el jumper, se ve nuestra cola y se ve el trasero de la yegua, el trasero del caballo en sí, y uno dice “¿ahí hay placer erótico o no?” En esa mirada: qué sucede con el que ve, con el espectador. Y sucede también esa reubicación del placer, es un placer que es político, es un placer que es discursivo, es un placer que viene desde la liberación de la cuerpa femenina. Y que no es penetración en sí, sino como concepto en el espacio. Y qué sucede también con el ano en esa liberación.

Vitrina Dystópica: A propósito de un autor que ya fue mencionado, que no vamos a decir el nombre, pero se sabe, decía “el sexo no tiene ningún interés”, que era más interesante para él plantear o hablar de algo así como una sexualidad precisamente para poder desviar el problema del coito o de la penetración, o el problema del sexo como es vendido en esta industria publicitaria. Me parece que ahí también hay una relación con esa ciudadanía, que está dispuesta a engorrarse, porque vive en una sociedad que se podría considerar pornográfica, precisamente esa sexualidad está reducida a lo que se entiende por sexo en la industria. Entonces de ese modo, habría también una batalla, una lucha en esa forma de vivir, de experimentar los cuerpos y de experimentar el placer.

Yeguada latinoamericana: Volviendo a esta idea anterior de la micropolítica no sé si resulta tan relevante con estas acciones pretender generar algún cierto tipo de impacto en la ciudadanía, no queremos ser efectistas tampoco. Sí comparto que, si lo leemos en términos sociales, vivimos en una sociedad muy pornográfica. Pornotopía de Preciado un poco cuenta de esa trayectoria y de la industria del consumo asociada, también farmacéutica. Y lo que pasa con esta efervescencia de la sexualidad es que pareciera ser que ha sido capturada para la dominación. Para el consumo, para mantener ciertas normas, ciertos lugares. En ese sentido, no hay sentido, hay que sentir.

Vitrina dystopica: Interesante eso en relación a los usos y los desusos del cuerpo. Habilitar otra zona de placer no normada y experimentar también esos otros lugares que aparecen como ajenos, de alguna manera. O normados con conductas. Es interesante ver esto como una nueva forma de guerra también, una nueva forma del cuerpo de las mujeres. Y yo lo traduzco también quizás como una nueva forma de existencia. Y ahí es donde también, voy a aprovechar para introducir, la contingencia del 8 de marzo. Quizás un poco forzado, pero también un poco para hablar de cómo es su participación o cómo se lo toman ustedes también a ese día que no está alejado de todas las polémicas de lo que es. ¿Qué pasa ahí con ustedes?

Yeguada latinoamericana: No tenemos nada preparado para el #8M, pero iremos a marchar. Yo creo que igual uno lo toma desde la resignificación y de la apropiación del concepto de qué es ser mujer y lo que significa en el contexto en el que surgió y cómo lo tomamos en cuenta hoy en día. Es decir, que el día de la mujer sea una celebración y no sea una conmemoración de la lucha que ha significado para todes los que nos consideramos mujeres. Es difícil de conceptualizarlo, es difícil decir “yo me ubico de esta manera” teniendo en cuenta que también fuimos criadas por ciertos estándares de normalización de la mujer. Yo, por ejemplo, el 8 de marzo recuerdo a mi madre, recuerdo a mi abuela, a mis amigas, recuerdo todo lo que significa también el hecho de estar en guerra, como dices tú, de una manera distinta. De liberar zonas que son sexualizadas y también de apropiarnos de nuevo de insultos y de denostaciones que tenemos que ir viviendo. Y empoderarnos de esos conceptos. De lo que significa ser yegua, de lo que significa ser mujer, de lo que significa estar en este lugar, en esta contingencia.

Vitrina Dystópica: Yo quería preguntar también en torno a lo que se estaba conversando anteriormente, porque es muy importante, sobre todo por el gesto mismo y para poder llegar a lo mismo, sobre el gesto de subirse el uniforme. Subirse la vestidura, pero entendiendo que el problema no es solamente el uniforme, sino la investidura. O sea, es como ese uniforme, incluso ya sacándotelo permanece. Una especie de rol, rostro y función que encarna el cuerpo y que va a componer ya no solamente declarativamente la idea de la ciudadanía, o declarativamente la idea del policía, sino ya toda la gente va a actuar como ellos. Como se nos dice, como se establece la norma general. Y en ese sentido el despojarse de las investiduras es también parte de lo que ustedes plantean en el manifiesto porque justamente estamos en contexto del #8M, pero en parte del manifiesto ustedes señalan “devenir no mujer”. Creo que no es así directamente, pero es una especie de parafraseo rápido, y les quería preguntar por ese despojarse de las investiduras que es también otra de las figuras de las que planteaban al comienzo: devenir, devenir animal, devenir humano, y por eso un #8M por fuera de la dualidad animal/humano ¿qué significaría? O un #8M que confronte el despojo de las investiduras tradicionales y hegemónicas del ser hombre o el ser mujer.

Yeguada latinoamericana: Yo creo que es de algún modo desaprender categorizaciones que son procesos de culturización que nos han enseñado y que determinan modos de relación. Yo creo que todas estamos atravesadas por pensamientos hegemónicos opresivos y que tenemos que aprender a identificarlos y ser autocríticas y reeducarnos. Pero creo que esos cruces que hay entre lo animal… A ver, para volver un poquito atrás, a mí lo que me interesó de la Yeguada, fue precisamente que el trabajo resiste lecturas desde distintas aristas. Está la mirada anticolonialista, está la mirada antiespecista, está la mirada antipatriarcal. Y creo que son cosas que están puestas en relación porque tienen que ver con un régimen de opresión, finalmente. O sea, por un lado, está esta idea de la yegua como apropiación de un término usado como insulto, que es una estrategia bastante conocida, como las trabajadoras sexuales apropiándose del término “puta”. Y también está el apropiarse de un insulto que es especista y que se relaciona con que siempre nos han denostado a todas las corporalidades que son reconocidas como mujeres feminizando animales. Como esta dualidad entre “zorro/zorra”, que no es lo mismo, “perro/perra” no es lo mismo. Caballo es algo bacán o claro, pero tambien caballo se utiliza como ofensa a las travestis. Yegua es la mujer que está emancipada sexualmente y es un insulto que usamos incluso entre mujeres para competir, bajo los términos patriarcales. Entonces es desmantelar todas esas miradas.

También el uso de los animales no humanos como tecnología militar. Y en general, compartir esa condición de cuerpos subalternos. El capitalismo y la colonización no solamente vinieron acá a traernos binarismo de género que genera roles y sistemas de opresión, además vino a traer la industria de explotación animal y eso determina también nuestra relación con los animales. Verlos como objetos, verlos como materia prima, verlos como mano de obra esclava. Son parte de la clase trabajadora, pero eso no lo reconocemos. Están todas esas lecturas y ahí, claro, están todas esas críticas. Los pacos con caballos y nosotras criticando el uso de animales, también asumiéndonos como yeguas frente a esos cuerpos disciplinados.

Bueno, ahora pensar cómo afrontarlo desde un 8 de marzo creo que es algo personal, en realidad. Si lo hiciéramos colectivamente tendríamos que articular una acción, pero creo que queda como reflexión para cada uno desarticular esas prácticas.

Yeguada latinoamericana: Yo creo que para mí el 8 de marzo es para recordarnos que estamos en guerra. Eso.

Vitrina Dystópica: Una cosita a propósito de la guerra, hay un llamado a la huelga internacional de mujeres para el #8M, que está asociado sobre todo a la producción, a no participar en la producción y detener el trabajo gratuito, es decir, no participar del trabajo doméstico ese día, etc. Pero mezclándolo con lo que estaban diciendo, me parece súper interesante pensarlo también como una huelga internacional de la propia categoría mujer en el sentido de todo ese sistema de opresión y de cómo subvertirlo a propósito de pensar la huelga como parte de la guerra general en que estamos participando.

Vitrina Distópica: Este programa va a ser transmitido en Argentina, en Córdoba. Hola a todos los compas que componen Paradigma. Bueno, desde aquí les mandamos una inquietud, en el contexto argentino hay una discusión muy importante en estos momentos en torno a la presencia de los hombres dentro de la marcha y siento que es extremadamente importante poder plantear esa discusión y que pudieran también hacerla patente desde el contexto que están viviendo ustedes, porque justamente está la importancia de poder y saber restarse, buscar anonimato. O de proponer anonimato cuando el espacio de las luchas es justamente un espacio de unas diferencias que son radicales. Aprender a guardar silencio, aprender a ceder. Y, como lo señalábamos con los compas de Paradigma, la importancia de pensar que es necesario abrirse paso a ese otro radical y entendiendo, en ese sentido, que después, cuando se abre paso a ese otro radical, todo cambia. Nada queda igual. Por lo tanto, lo importante es propiciar un #8M que después de él nada quede igual. Y les cedo los micrófonos a las compas acá.

Yeguada latinoamericana: Creo que también es muy estratégico, si es que los cabros quieren apañar, que se resten. Que por primera vez se resten. Por primera vez un silencio. Por primera vez un protagonismo efectivo de la mujer, de la mujer distinta, también. Porque yo efectivamente puedo ir a marchar, pero puede ser que la loca del lado no tenga nada que ver conmigo. Como las marchas estudiantiles, en las que estamos todos por la educación gratis, pero marchamos con un loco de la Católica que hace terapias reparativas de la homosexualidad, por ejemplo. En ese sentido, pensar un #8M en estas claves implica reapropiarse del feminismo. Porque precisamente todos estos elementos, anticolonialista, antiespecista, antipatriarcal, están en la base de la crítica que hace el feminismo. Es epistemológico, ontológico, práctico, de sentido. Entonces bajo esa lógica sería muy relevante que, por primera vez, hubiera una marcha sin cabros. Se acuerdan el año pasado en la marcha un tipo salió con un cartel diciendo “Si yo estoy aquí tranquilo ¿por qué ellas no pueden estarlo?” Y en todo medio masivo circuló esa imagen. Y qué pasó con las cabras, que hicieron otras acciones importantes.

Vitrina Dystópica: Nos quedamos entonces con esa última reflexión, muchas gracias chiquillas por participar acá.

Yeguada latinoamericana: Gracias a ustedes y saludos a Argentina.

Yeguada latinoamericana: Que se desate la irreverencia por toda Latinoamérica.

Yeguada latinoamericana: Invitamos a todas las yeguas insurrectas a que se manifiesten.

Yeguada latinoamericana: Sin miedo, cabras.

Vitrina Dystópica: Nos vamos, con Vitrina Dystópica. La realidad no es capitalista.

[1] Vídeo http://bit.do/Yeguada-16-enero

[2] Vídeo http://bit.do/Yeguada-1-julio

[3] Vídeo http://bit.do/Yeguada-25-noviembre

[4] Banda de Guerra – Yeguada Latinoamericana [manifiesto] http://bit.do/Yeguada-Banda-de-guerra

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