Primer Comunicado Intergaláctico

PRIMER COMUNICADO INTERGALÁCTICO
Co-respondencia, A ustedes, con quienes nos (des)contamos.
Desde la guerra en curso
Desde la confusión y la incertidumbre
Golpeadxs, seguimos vivxs
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Al final o al principio, ahogadxs estamos. Han sembrado una guerra y nos reventó en la cara. Cuánto quisiéramos hacernos cargo de la anemia de la izquierda actual, pero no nos han dado otra alternativa que huirles también. Huirles hacia adentro. Es que hay una fuga hacia dentro o hacia afuera, porque nos han hecho parte de un golpe de estado que nunca dejó de golpear. Y son estos, los mismos que cambiaron lo común por democracia, por pacto, por consenso, los que se escudan en ella para convertir la realidad en totalitaria.

Y aquí, la democracia se muestra en lo que contiene de más verdadero: la permanente posibilidad de instalar en lo micro diversos estados de excepción, que permiten el despliegue material de la ruina que llaman progreso, pero ya sin caretas, sino que en la más explícita obscenidad. Y en lo macro, como verificación de la guerra global en curso en toda su radicalidad, como principio normativo y dispositivo de producción de subjetividad.

Y no, difícilmente vamos a consentir con ese consenso que es la guerra de todos contra todos, que no significa otra cosa que la guerra de nosotrxs lxs miserables contra lxs miserables. Todo, incluso el agua en un territorio que no es otra cosa que un reglón de tierra al lado del agua, bañado en agua, atravesado por el agua, ha sido expropiado, vendido. Y estos, que la única vez que han mirado el mar fue para ponerle un precio, en su mirada colonial que no busca otra cosa que expropiar y aniquilar aquello que no entienden. Estos, buscan enseñar qué es paz, libertad y justicia. No, ninguno de nosotrxs va a consentir.

Y aquello que no entienden, amigas, amigos, es lo cualquiera, es el derecho a lo cualquiera que no sea su individuo, tan triste, tan solo, tan jurídico, tan religioso. Y religioso en ese sentido que cambia todo plano de creencia por la lengua del valor, de la acumulación, del desastre. Que cambia todo afecto por la competencia, en un terreno que no es otra cosa que la nada a la que han reducido el mundo que pretenden que salvemos, que sepamos administrar. Justo allí donde han pretendido transformar todo en nada: bosque en fábrica, mar en desecho, tierra en sequía, río en mercancía, cuerpo en divisa. Allí, frente a la nada, nos tenemos, seguimos juntxs, estamos.

Es ahí en la nada gobernada donde ya no hablamos la lengua del soberano, es donde este llamado, rugido, convocatoria, torna el sentido de lo imposible. Es allí donde no existimos más que como tropa, manada, cascada, erosión, desgaste. De un murmullo contagioso pasamos a ser el desborde del sentido, el desborde del ánimo y de la vida que nos jugamos en medio del derretimiento con el que nos asedió la historia de nuestra devastación.

La guerra no la declaramos nosotrxs. Nacimos en ella, nos constituye, nos encontró, nos cobijó. Y toda neutralidad es cómplice. La astucia y el rigor estratégico de cada pisada es una insistencia por no morir. Perdurar, vivir, querernos, proliferar, es decir, volvernos intolerables a la demanda antropofágica del capital. No nos representan ni capturan, aunque intenten hacernos parte del despliegue de su diagrama global: golpes de estado, golpes de desinformación, golpes a la imaginación, golpes a lo que llaman recursos naturales, golpes, golpes, golpes.

El reparto consensuado de lo que queda de mundo, el reparto de los recursos de las ruinas aún humeantes que ellos mismos provocaron, el paisaje humano desolado, nos encuentra aún con la frente en alto. La guerra disfrazada como radicalidad de la “libertad” no significa más que el zarpazo (neo)liberal contra todo aquello que resista los movimientos geopolíticos del capital. No se equivoca el enemigo cuando grita libertad, asegurando así el despliegue del afán y la pulsión hacia el infinito y más allá del paradigma de guerra que monta el capital en su despliegue global. No se equivoca y no consentimos.

Intuimos que, entre la desesperanza y el negocio del futuro, lo único intolerable es su forma de vida. Incluso para quienes la proclaman, mientras huyen de la destrucción que tanto les beneficia. Y nosotrxs no existimos para permitírselo. Esperamos que, si la guerra les revienta en la cara, imaginen su derrota y combatan el presente. Mirar el error no como falta, como aquello que no se pudo. Sino más bien como errancia, fuga, cambio de piel, despliegue, inclinación estratégica: micropolítica de masas.

Desde el sur global sin otra opción más que armarnos ese espacio para errar mejor.

Desde la irrepresentabilidad del territorio ocupado por el estado de chile, rechazamos todo apoyo al avance fascista neoliberal.

VITRINA DYSTOPICA, LA REALIDAD NO ES CAPITALISTA

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