En “legítima defensa”. Cacería, ejecuciones y autodefensas en el “febrero negro” de Piñera.

Este texto se comenzó a escribir en Panguipulli algunos días después del asesinato de Francisco Martínez: malabarista, viajero y artesano. Conmovidos frente al horror buscamos implicarnos con las resonancias e interrogantes locales que planteaba su asesinato. Tomar posición y tantear una alianza con el relato de su vida, con el combate cotidiano que expresaba su arte callejero y que lo había convertido en el nuevo objetivo de la perversa máquina de cacería oligárquica. Sin embargo, cuando aún no terminaban de enfriarse las cenizas de los incendios y las barricadas con las que buscamos sostener la mirada y persistir ante la inenarrable impotencia de los hechos, la infraestructura de cacería y rendición pasaría a la ofensiva. “El Tibet”, como le decían sus compañerxs a Francisco, al desafiar un arbitrario control de identidad sería el primero de una serie de ejecuciones con que se intensificaría durante febrero lo que hace un año y meses declararon los genocidas neoliberales como una “guerra contra un poderoso enemigo”: esas fuerzas múltiples, anónimas e inquietas del oktubre-19.

Mutación de la soberanía // Grupo de Estudios Discretos Paul K. Feyerabend

Claramente, se está haciendo un modelo Stalin al revés: él decía yo lo obligo que sea estatal. Acá se dice: yo le prohíbo que sea estatal y lo obligo a que sea privado”, señala el rector de la Universidad de Chile, ya que, aunque habría un deseo juvenil de entrar en las universidades “estatales”, éstas se pauperizan sistemáticamente, especialmente con la nueva Ley para la Educación Pública …